Conversaciones en el hoyo 19: el vecinito

— Santiago, ¿ Cómo te va con el vecino “toca cojones”?— preguntó Inés.
— Bien. Ya nos hemos desecho de él, impidiendo que usara nuestro terreno limítrofe entre nuestras propiedades— contestó éste, añadiendo—: lo que nos ha servido para descubrir nuevas putadas suyas. Hace unos años, tras una fuerte lluvia, tuvimos una inundación en el aparcamiento que dejó inutilizados los ascensores, y nos costó mucho dinero arreglar. Ahora que tenemos acceso a nuestro terreno hemos descubierto que el vecino desviaba el agua que caía en su jardín, a nuestro terreno.
— Vaya con el tipo ese— opinó Juan.
— Y hay más. Ya sabéis que hubo juicio para llegar a la situación actual— añadió Santiago—. La jueza le hizo quitar las plantas que había plantado en nuestra zona. El tipo, lo único que hizo fue cortar las plantas a la altura del suelo, sin extraer las raíces, por lo que en un mes ó dos volveremos a tener las plantas del mismo tamaño de cuando las cortó, a no ser que extraigamos las raíces.
— ¡Menudo cabronazo! — dijo Pascual—. ¿Lo demandaréis?. Lo lógico es que pague los daños que os ha provocado.


— Esa es la parte que más asombrado me dejó— contestó Santiago—. Durante los cuatro ó cinco años que duró el proceso, las comunidades de vecinos eligieron a una persona para que las representara. Esta persona se desvivió para hacer avanzar el asunto y convocó muchas reuniones con los presidentes de las comunidades para ponerles al día y para que le ayudaran a tomar decisiones.
<< Cuando acabó todo el conflicto, esta persona convocó una reunión con todos los propietarios y no sólo con los presidentes. Su sorpresa fue descubrir que muchos vecinos no se habían enterado de apenas nada relacionado con el proceso. Los presidentes nunca habían informado a sus vecinos sobre el tema. Y lo más curioso fueron los ataques que salieron de la boca de uno de los presidentes de comunidad que, a pesar de ser convocado en muchas ocasiones, no asistió a ninguna de las reuniones. Y el tío alegaba ignorancia total del conflicto. Habéis de saber que se trata de un tío que se dedica a la política, después de haber demostrado que es un inútil, tras llevar a la quiebra su empresa. Tiene un ego inmenso y le gusta hablar en público más que nada para escucharse a si mismo. Intenta ir de conciliador y en su día se opuso a la creación del muro que separa las dos propiedades, aunque no de forma muy vehemente.


— Uf. Creo que se trata de un carácter leonino— apuntó Pascual—. Gente altiva, orgullosa, con tendencia al carácter colérico, que les hace ser egocéntricos, temperamentales, ambiciosos y competitivos.
— Y también conciliador— añadió Santiago—. Debido a eso, convenció a los demás vecinos para no exigir daños y perjuicios por las reparaciones que nos tocaba hacer. Vamos, que además de no reconocer su ausencia a las reuniones y echar la culpa a quien menos culpable era, evitó que denunciáramos al vecino.
— ¡Menudo bicho ese tío!— dijo Inés.
— Lo peor no es eso— dijo Santiago riendo—. Lo peor es que ese tío va a ser alcalde de nuestro pueblo dentro de unos meses. Ya veis el tipo de gente que ocupa altos cargos en las distintas administraciones. Y, claro. Ningún vecino se atrevió a llevarle la contraria al futuro alcalde…
— ¡Lo que hay que hacer para salir en la wikipedia!.

Conversaciones en el hoyo 19: espartanos

— Es curioso que aún sigamos dos mil años después con las mismas actitudes de entonces— comentó Juan después de beber un buen sorbo de café.
— ¿A qué te refieres?—preguntó Pascual.
—Seguimos con los ojos cerrados ante los psicópatas que organizan las guerras.
—E incluso en la escuela no nos muestran apenas a las personas que han hecho avanzar a la humanidad, para hacernos aprender las “hazañas” de los militares que invadieron otros países y masacraron otras culturas—añadió Inés.
—La verdad es que nuestra cultura es bélica—dijo Santiago—. La historia se dedica a narrar las guerras, la literatura a explicar los “mejores” crímenes, el cine a recrear la violencia de las guerras y los crímenes y la prensa a contarnos lo que los tarados psicópatas del mundo han hecho últimamente. Por cierto, ¿quién ha hecho el servicio militar obligatorio?.
—Yo mismo—contestó Juan.
—Y yo.
—y yo.

Inés era la única que no había hecho el servicio obligatorio, por ser mujer, ya que cuarenta años antes no había mujeres militares.
—¿Y qué conclusiones sacasteis?—preguntó Santiago.
— Es un grupo de machistas—contestó Juan—. Además eso que tienen los militares de tener sus propias leyes y sus propios juicios es retrógrado.
—En Francia los delitos militares en tiempo de paz son juzgados por las leyes del país y los jueces ordinarios—explicó Inés—. Nunca por los propios militares, que ya sabemos de qué pie cojean.
— Me cuesta entender como la sociedad pueda incorporar a personas para dedicarse al ejército, sabiendo que las guerras sirven para incrementar el poder económico de los más ricos—añadió Pascual.
— Ya sabéis que la gente, por lo general se deja llevar por las directrices del gobierno—Aclaró Inés—. No hay más que ver la cantidad de inputs que les llegan por todos lados: historia, cine, prensa, juegos…
— Si nos vamos a Estados Unidos, la cosa es aún peor ya que este país vive de la industria de la guerra—dijo Santiago—. Incluso cuando hacen películas de militares, es el propio ejército el que permite ó no su filmación.


— Si tenemos en cuenta que USA es un país formado por garrulos que, salvo determinadas personas, jamás han leído un libro que no sea la biblia nos podemos hacer una idea de la calidad del país—. Eso que pasó en Rusia con la guerra de Ucrania que provocó un fenómeno migratorio formado por la gente que no quería alistarse en el ejército, en Estados Unidos es impensable.
— Y esa gentuza son los que quieren dominar el mundo—dijo riendo Inés.
— Quizás los países deberían plantearse aparcar las guerras y todo lo relacionado con las mismas, ejército incluido—añadió Juan.
— Somos así. Así nos han educado—dijo Santiago—. Por eso me hizo gracia al leer el libro “el problema de los tres cuerpos” que había sectores de la sociedad que querían el exterminio total del planeta. Nos lo merecemos.
— Me recuerda nuestra situación mundial a Esparta, país que sólo preparaba a su gente para la guerra. Supongo que la palabra cultura no existía en su idioma.
— Ya sabéis que hay un blog cuyo lema es “sólo discute quién está intelectualmente perdido”. Hoy en día sólo prosperan las amenazas, los ataques, las guerras—concluyó Juan—. Así es como vamos. Con lo fácil que es argumentar y razonar. Y eso ha desaparecido completamente, siendo como debería ser la única forma de funcionar racionalmente.