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Anónimo
15 años ago

Eres tan inteligente Sr. Arribista..Siempre me he preguntado como te prestas a esto. Cuando te conoci en el reconcito de la fabrica de la ´multinacional´, no eras asi.Piensa Sr.Arribista, antes que la vida te enseñe….

16 años ago

Coincido totalmente,saludos desde Mexico: A ti, arribista social, clasemediero. Protector de tus bienes, defensor de estatus, mezquino mercenario. Sicario, liquidas de espalda y a quemarropa a tus iguales, con tal de obtener su puesto, su lugar. Langosta de clase y procedimiento. A ti, perpetuador propagador de sistemas económicos, por ti anhelados, pero desconocidos. Te reconoces capitalista, cínico, ni siquiera conoces el valor de tu trabajo. Sobajador de lo nuevo, represor de la juventud y de las nuevas formas; de lo espontaneo. Tu misión es divulgar tu descaro, dogmático. A ti, que abres libros para cerrar puertas; para subir los escalones… Read more »

16 años ago

Buen blog te dejo jazmines hoy

16 años ago

Totalmente de acuerdo contigo, Sophie. Ese era el objetivo de mi escrito.
El análisis que hacer del arribista, Susana, es impecable. Espero que, sobre todo en los ámbitos de la Administración, desaparezca tal depredador.
Un gran saludo, Cornelivs. Siempre es un placer verte aparecer por esta tu casa.

16 años ago

Buen post, amigo Luis. Coincido con lo que te dice Sophie.

Un abrazo.

16 años ago

«La Vanidad- dijo el Diablo – es mi pecado favorito». El arribista es un bicho depredador. Se alimenta de la vanidad de sus superiores y de los cadáveres de sus compañeros de trabajo…y jamás está satisfecho. Ciertamente hay una diferencia entre creer en uno mismo y esa hipérbole que es sentirse superior a todos los demás. El salvajismo, permitido en muchas de las empresas actuales y propiciado por la mayoría, es el ámbito por excelencia para estos perfiles dañinos. Alguien evidentemente olvida que una empresa no arriba a sus metas con estas clases de individuos. Formar equipos de trabajo armoniosos… Read more »

16 años ago

La vida laboral dura muchos años y da muchas sorpresas. De repente está como jefe uno a quien le gusta tener su corte de aduladores y de repente hay otro que quiere resultados objetivos. Hay gente que vive y deja vivir y gente vengativa con buena memoria «Fulano me hizo comerme muchos marrones, ahora que soy jefe se va a enterar». Quizá la mejor manera de defenderse de todo eso es hacer las cosas con convicción, con cariño y trabajando de verdad.

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