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16 años ago

Desgraciadamente, Nandin, ese combustible no combustiona pero está allí. Y esa presencia, ese silencio cómplice, puede hacer tanto daño como la acción.
Por cierto, me encanta tu comentario sobre «el gran hermano».
Quizás lo utilice en algún escrito (si no tiene derechos, claro).

Tratándose de una despedida, Jmdedosrius, en la que se dejan las cosas claras, lo mejor es que se haga de forma oral (entiéndase «oral» como hablado, malpensado) ya que un texto escrito puede ser usado como arma arrojadiza, tipo boomerang.
Un saludo.

16 años ago

Genial.
Me gusta la despedida. Pocas veces se tiene la oprtunidad de poder a estos mequetrefes en su sitio.
Yo sólo lo consequí en una ocasión pero el llanto blando de mi jefe de entonces cuando le comenté que podría encontrar un sustituto en la larga cola que según él había en la puerta, me chafó una tarde redonda.
Salud.

16 años ago

Yo también le echaba en falta D. Luís.Yo a la tal Felisa, como a sus homólogos, los veo como el combustible pastoso que no combustiona, o los engranajes que giran sin arrastrar nada, pero que tan bien figuran y dan lustro a la maquinaria de la gran multinacional moderna, muy competitiva, de estos nuestros días. Los he conocido, he hablado con alguno de ellos y muchas veces los he visto sudar, al tener que decidir tan solo, cualquier nimiedad, con tal de no errar lo más mínimo hante la aguda visión del «Gran hermano», ese ojo que todo lo ve…Un… Read more »

16 años ago

Y que pena, Cornelivs, que haya gente así.
¡Que desperdicio de vida!.

Bienvenida, Sonia.
Por lo que he visto en tu blog también eres de las personas que se preocupan por el bienestar de los demás.
Siéntete aquí como en tu casa.
Un abrazo.

16 años ago

Genial !!!
Este perfil se ve con cierta frecuencia.
un abrazo

16 años ago

Estoy feliz leyendote de nuevo, amigo Ludwig.

Estupendo y descarnado relato: conozco a alguien que se parece a esta jefa. Por desgracia, creo que su perfil es abundante.

Espero que estés bien.

Un abrazo…!

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