El precio de la mentira

A fructibus cognoscitur arbor.

– ¡Alguien ha descubierto lo de las marcas blancas! – dijo el director de la multinacional.

– ¿Marcas blancas?. ¿Qué pasa con las marcas blancas? – contestó la directora de comunicación -. Nosotros no fabricamos marcas blancas.
– Oficialmente no. En realidad la mitad de nuestra producción se basa en marcas blancas.
– Pero si llevamos casi un año diciendo en nuestra publicidad que no fabricamos…

– Si que fabricamos. En estos tiempos se trata de la única manera de vender.
– Y ¿quién nos ha descubierto?. ¿Se ha ido alguien de la lengua?.
– No. Ha sido algo peor – contestó el director -. Un comprador ha descubierto una cucaracha en un tarro de café soluble y lo ha denunciado a una asociación de consumidores. Y éstos han tirado del hilo…
– Voy a reunir al comité de crisis – dijo la directora de comunicación -. Esto hay que pararlo ya.

– Dos días más tarde en una sala de reuniones la directora de comunicación se reunió con sus subordinados.
– ¿Y bien?. ¿Cómo están las cosas?.
– Lo hemos parado – contestó Ricardo -. El cliente ha recibido una buena cantidad de dinero por olvidarse de la cucaracha. Nos ha dicho también que envió fotos a un periódico y a una web.
– Yo me he encargado del periódico. Tomás Sánchez, el redactor jefe, es amigo mío – dijo Julia -. A cambio de un buen coche, está dispuesto a no publicar nada.

– ¡Menos mal que es amigo! – dijo la directora -. Si llega a ser enemigo, ¿qué hubiera pedido?. ¿Que habéis hecho con la Web?.
– De eso me he encargado yo – contestó Alex -. He tenido que mover a un grupo de crakers para que llevaran a cabo un ataque contra la web. No han tenido demasiado problema para acceder al servidor y hacer una buena limpieza. Para que no se notara demasiado, han eliminado ésta y otras doscientas webs que estaban ahí alojadas. La juerga de estos chicos nos va a costar unos cien mil euros.
– No está mal. ¡Vaya pastón! – dijo la directora -. Y yo me he encargado de la asociación de consumidores. Afortunadamente es una organización montada por un partido político. Lo que he tenido que hacer ha sido hablar con mis contactos en el partido y amenazarlos con airear los muchos sobornos que les hemos dado.
– ¿Sobornos?. ¿La multinacional da sobornos? -. Preguntaron todos al unísono.

– Desde luego. ¿Para qué creéis que tenemos una oficina en la capital?. Pues para obtener favores, para conseguir ventajas, para influir en las decisiones del gobierno… ¿Cómo creéis que hemos conseguido entrar en las asociaciones empresariales en las que estamos?. ¿Cómo creéis que nuestro director ha conseguido presidir consejos de administración de tantas empresas y asociaciones?. ¿Cómo creéis que conseguimos acallar las noticias que nos acusan de poner transgénicos en nuestros productos?. ¿Cómo pensáis que hemos conseguido formar parte de tantas asociaciones benéficas, sin cambiar un ápice nuestra política y pasándonos por la entrepierna el RSC?. Bueno. A lo que iba. Nuestro político hará lo que sea para conseguir que la asociación de consumidores nos olvide completamente. Y si no lo hace, el ruido mediático que vamos a hacer con él, va a acallar cualquier noticia sobre un escarabajo en uno de nuestros productos. Al fin y al cabo, llevamos años dedicados a comprarle todos los trajes que lleva…
– Pero. ¿No descubrirán, si empieza el revuelo, que la multinacional está detrás de todo?.
– No. Los trajes los compra una empresa que creamos para eso, hace ya años, sin vinculación a la multinacional.

El director leyó la hoja que contenía los gastos llevados a cabo por el comité de crisis.
– No nos ha salido barato – comentó.
– El doble juego no es precisamente barato. Mientras nuestros comunicados vayan en una dirección y nuestra política por la contraria, tendremos que pagar por mantener a la sociedad en la ignorancia. Siempre hay deslices y ese es el propósito del comité de crisis.
– Muchas gracias. No sé que hubiera hecho sin ti – dijo el director.
– Eso es para lo que me pagas. Te dejo, que tengo que hacer otro trabajito.

– ¿De qué se trata?.
– Me ha llamado Ramona para decirme que va a empezar otra campaña de despidos masivos. Lo que tengo que hacer es crear una cortina de humo para que nuestro personal mire hacia otro lado, cuando esto ocurra. Hemos estado mirando opciones y creo que vamos a organizar un concurso.
– ¿Concurso?. ¿Sobre qué?.
– Daremos a todos los empleados un podómetro y les haremos formar grupos, para que compitan entre ellos. Ganará el grupo que consiga anotar un mayor grupo de pasos durante los próximos tres meses. Fecha en que ya habrá terminado la escabechina de Ramona.
– No es mala idea. ¿Podría participar?.
– Desde luego. Además, si te apuntas arrastrarás a muchos indecisos.

(RSC Responsabilidad Social Corporativa).

Marcas blancas: Se trata de productos envasados con la marca del distribuidor (y no del fabricante), por lo que tienen una excelente relación calidad/precio, en parte debido a que no soportan gastos de publicidad. A raíz de la crisis, las marcas blancas han aumentado las ventas.
Existen dos posicionamientos entre los fabricantes. Aquellos que están a favor de las marcas blancas y quienes están en contra.
En los medios de comunicación existe también una polémica acerca de este tema. Estar a favor de las marcas blancas puede significar la pérdida de publicidad, que el fin y al cabo es su sustento.
Viene a ser la marca blanca algo similar a los “medicamentos genéricos”.