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17 años ago

Un buen relato que no se escapa de uno de los perfiles que se viven en las empresas.Un abrazo desde mi espíritu!

17 años ago

Vaya con Isabel!!!En las empresas -que son un mundo en pequeño- no podía faltar la seducción como elemento clave y sustancial para lograr los fines.Muy simpático relato Luis! Esperaremos esa segunda parte, que pinta para novela (culebrón) Jajajajajá!Un Abrazo querido Amigo!

17 años ago

Quizás haya una segunda parte, Isabel.Nunca se sabe…Un abrazo.

17 años ago

¡Qué malvadilla ha sido Isabel…! Si en vez de darle una solución para el problema de la empresa, le hubiera dado algunos consejos sobre cómo mejorar su rendimiento sexual, ahora ese pobre chico que es su jefe, tendría más contenta a toda la oficina… Muy divertido. Besitos.

17 años ago

En realidad, Nico, la mezcla de empresa y sexo tenía una intencionalidad.Tanto lo uno como lo otro se basan en el diálogo.Dejando a la empresa a un lado, el sexo también requiere diálogo.Precisamente cuando empieza a haber «piel» (me encanta este término argentino) cada uno tiene que enseñar al otro el funcionamiento de su cuerpo.Hay quien lo llama «fase de exploración»: conocer el cuerpo de tu pareja.

17 años ago

En algo tenia que fallar, jaja. A veces no queda margen para pensamientos luego de una relación sexual. Tal vez Isabel pudo porque quedo insatisfecha. Luis, coincido con vos en tu último mensaje en el comentario..

17 años ago

Supongo, Esperanza, habrá una segunda parte de esta historia.Por lo menos es lo que pensaba cuando escribía.Siempre me ha sorprendido descubrir, Cornelivs, que la «cultura» de empresa no es otra cosa que poner términos técnicos a algo que debería ser algo normal. Supongo que ocurre como con la jerga legal ó médica. Me gustaría pensar que en el futuro, el mundo de la empresa será el mundo de las relaciones sinceras entre personas, ya sean clientes, proveedores ó empleados.Por lo menos para mi, lo hermoso de las empresas son las relaciones.

17 años ago

Como siempre, amigo Ludwig, excelente relato. Me gusta mucho ese sentido de fina ironía que rezuma por todo el texto. Un buen aviso para los navegantes de aguas procelosas…!Un abrazo.

17 años ago

No me veo, aportando ideas empresariales después de un polvo por malo que éste patético que haya resultado. Al pobre si nadie le dice lo mal encaminado que va seguirá perdido por siempre. Un beso y feliz semana.

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