– No. Pertenecía a una empresa que fue adquirida por la Innombrable hará un par de años.
– Me caía simpático el hombre. Se le veía muy humano, muy próximo. Lástima que se haya ido.
– ¿Ido?. Quizás lo echaron. Corren rumores de todo tipo sobre él. Unos dicen que hizo alguna cosa mala y lo pillaron. Otros que tenía un lío con alguien del personal femenino.
– ¿Quién ha pedido el vino? – preguntó.
– ¡Yo! – dijo la única mujer de la mesa. Santiago le dejó delante la copa de vino y puso los platos con los pinchos en el centro de la mesa. Luego volvió a la barra.
– Pues la circular que ha emitido la empresa respecto a Pedro González, le desea lo mejor en sus nuevos cometidos. Teniendo en cuenta que ese «le desea lo mejor» únicamente se usa con la gente que no han pillado en algún trapicheo, eso descarta el primer rumor.
– Y el segundo, lo del lío de faldas, dudo mucho que sea causa de despido. En la Innombrable la mitad del personal tiene o ha tenido algún amorío con la otra mitad.
– Quizás Felisa ha denunciado a la mujer por competencia desleal.
– Pues yo no lo entiendo. Un hombre encantador, creo que muy competente, buen jefe y se larga de la empresa, teniendo por delante un buen futuro.
– Quizás puedo aportar alguna luz en este asunto – dijo Santiago desde la barra. Todos se lo quedaron mirando -. La proximidad de este bar con vuestra empresa hace que prácticamente todo el personal vaya pasando por aquí y casi podría decir que me entero mejor de lo que acontece en vuestro trabajo que vosotros mismos.
– Venga, señor Santiago. Tómese una cerveza con nosotros y cuéntenos lo que ha oído.
– No sé si sabéis que en el departamento de Pedro González echaron, hace un par de meses, a dos personas – dijo Santiago.
– Ni idea – dijeron todos.
– Hombre. Dedicarse a criticar a la empresa tampoco debe ser muy bueno…
– Ser crítico no es exactamente eso. Se trata de analizar una decisión y opinar, proponer mejoras ó decisiones alternativas que sean mas viables – aclaró Santiago -. Y luego estaban esas reuniones de adoctrinamiento del personal en las que, según palabras de estas dos personas, los asistentes parecía que fueran con sobredosis de mescalina, aplaudiendo y riendo las gracias del orador de turno. Como decían ellos, en esas reuniones solo falta el coro Gospell.
– La cuestión es que empezaron a darse cuenta de que, con la abundante burocracia de la Innombrable, las diferentes reuniones de trabajo, los cursos y reuniones de adoctrinamiento, eran incapaces de sacar adelante su trabajo diario a no ser que aumentaran su jornada en cinco o seis horas. Eso y el ambiente general de peloteo intenso hacia los mandos les hizo caer en una actitud de pasotismo.
– ¿No le dijeron nada a Pedro, su jefe?.
– Desde luego que si. Pero Pedro no tenía forma de remediar las cosas. Su jefe inmediato le controlaba constantemente, asistiendo a todas las reuniones de trabajo y haciendo prácticamente todas las sugerencias que los subordinados aplaudían.
– Lo previsible. La empresa quería seguir teniendo un discurso único y aquellos dos empleados no lo aceptaban e incluso se reían de él. Los echaron de un día para otro.
– ¿Y Pedro?.
– Se puso como una moto. Según él, el espíritu crítico es bueno para mejorar la empresa. Y cuando se vio frente a un grupo de palmeros, incapaces de sugerir ideas, se le vino el mundo abajo. Él que siempre había fomentado la participación de sus subalternos en todas las decisiones se descubrió incapaz de seguir haciéndolo. Y optó por abandonar la empresa en la que ya no se sentía a gusto. Y es curioso, decía él, que la empresa el la que trabajaba antes de ser comprada por la Innombrable creció, precisamente, gracias a ese ambiente crítico de sus empleados. Y ese ambiente ha sido el que la Innombrable cortó de cuajo nada mas entrar.
– Pues si – dijo Santiago -. Y no deja de ser curioso que a nivel social y político, esta lucha se está dando actualmente, debido a la crisis.
– ¡Es cierto!. Antes el discurso oficial no admitía ser cuestionado y ahora está aflorando una corriente social que pone en duda absolutamente todo: la constitución, el senado, la monarquía, la democracia…
– Porqué nuestro país está alineado con otros países que nunca querrán permitir que el nuestro se salga de los cauces trazados. El poder teme que el ejemplo de un estado pueda contagiarse a otros países. De todas formas confío en que triunfará la sociedad.
– Menos mal.
– Y ese espíritu crítico, ¿es bueno ó es malo? – preguntó Santiago.
– Es buenísimo.
– Pues, tarde ó temprano, esa actitud ha de llegar al mundo de la empresa. Podrán ser cincuenta años, un siglo, cuatro siglos, pero acabará llegando.
Santiago se levantó.
– Me vuelvo a la barra, voy a empezar a recoger porqué quiero cerrar pronto. Tengo una cena…
– Alguien de quien acabamos de hablar: Pedro González.
– Y, ¿cómo está?. ¿Ha encontrado un nuevo trabajo?.
– Las personas que valen, cuando caen, lo hacen como los gatos: siempre caen de pie. Pedro y sus dos ex-subordinados han montado un negocio y siguen desarrollando su trabajo para la Innombrable, eso si, fuera de su influencia y ganando bastante mas que cuando eran empleados.