La Olimpiada de Pekin

Dios os ha dado una cara y vosotros os hacéis otra.
William Shakespeare

La sala VIP del aeropuerto estaba llena a rebosar.

Todo el equipo olímpico, ataviado con el atuendo de gala, estaba presente, prestos a embarcarse al avión que les llevaría a Pekín. La sala estaba llena de periodistas, personalidades del comité olímpico y políticos del país.
Se sucedieron los discursos habituales de los políticos y por último el del presidente del Comité Olímpico del país. Todas las cadenas de televisión retransmitieron sus palabras.

El cierre de la ronda de discursos, fue el del jefe del equipo olímpico.
Se trataba del campeón mundial de los cien metros lisos y recordman en los doscientos metros.
Había sido nombrado jefe del equipo de su país por ser el más veterano de todos los atletas que iban a asistir a la Olimpiada.

Tras colocarse tras el atril de los discursos, tuvo que esperar casi dos minutos para que reinara en el salón, el silencio necesario para poder hablar. Observó mientras a los cámaras de televisión, pendientes de sus palabras, así como el sinfín de flashes que un centenar de periodistas accionaban con sus cámaras fotográficas.
Cuando por fin disminuyeron los flashes y se hizo silencio, empezó a hablar.

– La vida de un atleta es muy efímera. Muchos de nosotros llevamos unos quince años dedicando nuestro tiempo exclusivamente al deporte. Mantener un régimen de entrenamiento de muchas horas diarias, una alimentación calculada con meticulosidad, el alejamiento de la familia y la lucha constante por superarnos, no es nada fácil. Muchos hemos podido beneficiarnos de becas, de viajes pagados para competir en diferentes países del mundo, de los mejores entrenadores…Y todo ello para llegar a la edad en que nuestro esfuerzo y nuestra experiencia nos permita competir con los mejores atletas del mundo para tener nuestra oportunidad de obtener la gloria.

Una salva de aplausos interrumpió sus palabras. Cuando cesó, continuó:

– Decía al principio, que nuestras vidas como atletas son efímeras, porqué la cumbre de nuestro rendimiento físico no suele ser superior a tres ó como mucho cuatro años, especialmente para aquellos que nos dedicamos al atletismo. En mi caso particular, siento que ahora estoy en mi cenit físico. Ello me capacita para optar a los mejores resultados en la Olimpiada. Se trata de una única oportunidad y si la desperdicio, no habrá otra más en mi vida. Quince años de esfuerzo dedicados a esta Olimpiada para obtener alguna medalla, sabiendo que dentro de cuatros años, no tendré opción de optar a algo, en la siguiente. Quince años en los cuales mi familia, la escuela, la Universidad y el Estado han creído en mi y me han animado a luchar por la gloria de mi país en esta Olimpiada.

Más aplausos lo hicieron callar de nuevo.

– Se ha hablado mucho de esta Olimpiada. Ha habido mucha polémica, por tratarse de un país que no respeta los derechos humanos. Las recientes matanzas en el Tibet, las numerosas detenciones en todo el territorio a personas con otras creencias, la censura que ha provocado el cierre de publicaciones, detenciones de periodistas… han fomentado esa polémica. El Comité Olímpico dejó claro que no hay que mezclar el deporte con la política y esa es la razón por la que hoy estamos aquí.

El silencio era total.

– Es cierto – continuó – que no hay que mezclar deporte y política. Pero cuando el deporte provoca matanzas y represión, yo ya no tengo tan claro que no se puedan mezclar ambos conceptos. Y, de la misma manera que el Estado me dio su confianza durante estos quince años, debo decir que yo también otorgué mi confianza al Gobierno para que actuara con ética. No ha salido, en estos cuatros años que van, desde la nominación de los Juegos Olímpicos de Pekin, hasta hoy, una palabra de reproche de mi Gobierno a la actuación de China.

El silencio casi podía cortarse con un cuchillo. Los políticos se miraban unos a otros con caras de asombro.

– Termino. Quiero comunicar a todos los presentes que no voy a subir a ese avión. Voy a dejar pasar de largo la única oportunidad de mi vida en obtener la gloria para mi país, porqué prefiero que mi país destaque por su ética y no por sus logros deportivos.

Saliendo del atril de conferencias, fue hasta la puerta y salió por ella mientras en la sala VIP del aeropuerto todos hablaban en voz baja.
Luego, los otros miembros del equipo olímpico, algunos con lágrimas en los ojos, fueron también a la salida y abandonaron el aeropuerto.

Aquella noche despegó un avión hacia China. Escasamente iban media docena de personas dentro.
Ningún atleta.

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13 Commentarios on "La Olimpiada de Pekin"

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nieve
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En el camino aprendí, que llegar alto no es crecer, que mirar no siempre es ver, ni que escuchar es oír, ni lamentarse es sentir, ni acostumbrarse es querer…En el camino aprendí, que andar sólo no es soledad que cobardía no es paz, ni ser feliz sonreír.Y que peor que mentir, es silenciar la verdad.En el camino aprendí, que puede un sueño de amor abrirse como una flor, y como esa flor morir, pero en su breve existir, ser todo aroma y color.En el camino aprendí que la humildad no es sumisión, la humildad es ese Don que se suele… Read more »
Sophie
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Ojalá pasara lo que cuentas en tu cuento, ojalá el sentido común se impusiera a las tonterías de unos cuantos políticos que se tapan la nariz ante lo mal que huele la forma en que China trata a los tibetanos y se come con patatas los derechos humanos.

Reggis FraPe
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La rectitud, intensifica la certidumbre y engendra confianza, brinda logros duraderos y dignos. El tener rectitud es ser limpio de pensamiento y de acción; es ser honrado y justo. La rectitud se demuestra más con hechos que con palabras. Una vida recta exige disciplina, la cual es la característica que nos da la fortaleza para no privarnos de aquello que más anhelas en la vida por conseguir algo que creemos desear ahora.Ya extrañaba tanto leerte amigo.Regrese de vacaciones y me pongo al día con los otros post.Un beso.

celebrador
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Las Olimiadas son solo una parte de ese inmenso mundo del “entertainment” (antes farándula) del que, por otra parte, también forma parte la mismísima políticaCirquenses lo llamaron los romanos

Ludwig
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Bien venida, Nieve.La verdad es que no puedo añadir nada a tus palabras. Son claras y diáfanas. Expresan tu pensamiento y también el mío.Considérate en casa, por cierto.Sophie. Lo curioso es que se supone que los políticos deberían hacer lo que nosotros les decimos.Y, ya ves.Reggis. Espero que tus vacaciones hayan sido fantásticas, que el tiempo las haya acompañado. Yo me he permitido también unos días de descanso pero ya vuelvo a estar detrás de mi arco. Estoy de acuerdo contigo: los hechos han de ser consecuentes con las palabras.Celebrador. Celebro me hayas visitado. Siempre es hermoso descubrir a un… Read more »
sauvignona
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LO QUE DIJO NIEVE FUE HERMOSO…Y MAS ESTE RELATO QUE ME PUDE IMAGINAR LA CONFERENCIA…..YO LE LLAMO A ESTO DEFENDER UNA IDEA O LOS IDEALES DE UNO….TAMBIEN LE LLAMO HAGALLAS…TAMBIEN LE LLAMO EJEMPLOUN BESIN LUID. 🙂

Sil.*
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Luis Querido!! He regresado al ruedo y no podía dejar de pasar a saludarte.En cuanto a tu relato te digo que con frecuencia nos vemos envueltos en mentiras y engaños que hacen que caminemos por caminos inconscientes. Solo algunos logran darse cuenta a tiempo y no subir a ese avión que te trasportará a la realización de los sueños.El atleta (y esto lo digo con mucha propiedad) a menudo busca su gloria, su Olimpo y generalmente eso lo mueve. Es cierto que deporte y política no deben mezclarse, pero también es cierto que vivimos en un mundo politizado. La gloria… Read more »
Ludwig
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Pues si, Sauvignona.El comentario de Nieve, casi merecería ser una entrada. Es alucinante la “calidad” de gente que estoy conociendo.Gracias por tus comentarios. Creo que no los merezco. Ya me dirás a quien le importa un texto que leen unas doscientas personas.Dudo que mi blog genere una revolución.Sil. Te encontraba a faltar. Me alegro de que hayas regresado tras, espero, unas merecidas vacaciones de verano.Confío que pronto aparecerá un nuevo escrito tuyo.Un gran beso para las dos. Luis

Ana Ortiz
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Grandes hombres sin duda esos atletas. Pero si bien hay muchos q hablan en contra, creo q la mayoria de los pasíses estarán con sus representaciones, incluso el tuyo, si es q tienen la oportunidad de ir.

María Jesús Lamora
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El deporte no tendría que estar unido a la política pero sí es cierto que, a veces, las circunstancias imperan.Abrazo desde Huesca.

Ludwig
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Estoy seguro de que no faltará ningún país, Ana.Pero también es bonito crear un mundo en el que la gente es consecuente con su forma de pensar.Utopía. Hermoso mundo, ¿verdad?.El problema de la política es que lo abarca todo, María Jesús.Quizás porqué lo permitimos los votantes.Un abrazo. Luis

Anónimo
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¡Impresionante! ¡Me ha encantado! Me has leído la mente, soñaba con que algo así ocurriera, pero sólo ha sido Sarkozy el que se ha atrevido a decir que boicoteará las Olimpiadas si las cosas continúan así.Lo único que no me gusta de tu relato es que sea un relato. Yo lo que quiero verlo en las noticias.Aunque francamente, preferiría ver en las noticias a los políticos diciendo “bueno, como el gobierno chino se pasa que no veas, vamos a boicotearles las olimpiadas… organizándolas en otra parte. La ciudad que tenga un estado olímpico, que levante el dedo… Vale… Pues las… Read more »
Ludwig
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Muchas gracias, Natsu, por pasarte por aquí.Tanto la primera como la segunda vía de boicot son muy difíciles, salvo en los relatos.Hay una tercera y aún es más difícil: que los ciudadanos del mundo se abstuvieran de seguir las olimpiadas, no yendo a Pekin y no viendo la televisión.Regresando a la realidad, tendremos olimpiadas de Pekin.Lo de Sarkozy tiene pinta de postura para la galería.Más adelante aparcará el boicot e incluso viajará a Pekin para la inauguración.Yo de ti no apostaría en contra.Un saludo. Luis

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